La biografía de Tintín es impresionante si se tiene en cuenta su permanencia en el tiempo y su éxito internacional. La versión fílmica de Las aventuras de Tintín, dirigida por Steven Spielberg, recaudó en Estados Unidos US$12 millones durante la primera semana de estreno, algo notable si se tiene en cuenta que el personaje de cómic no alcanzó mucha fama en Norteamérica. ¿Cuáles son sus secretos?
The New York Times propone algunas razones por las que Tintín haya competido con Charles de Gaulle en fama internacional. Alguna de ellas podría ser que el belga Hergé de alguna manera se sale de las normas del cómic, ya que tiene más páginas y más palabras de lo que es habitual en este tipo de género. Es casi una novela gráfica. Además, si bien originalmente se escribió para niños belgas, el trabajo tiene un componente universal: curiosidad y aventura. Tintín explora culturas y tierras tan lejanas como India, Egipto, Perú, China, Estados Unidos, e incluso la Luna.
Todo ello pueden ser técnicas literarias que también comparten otros libros, pero a ello se suma el carácter gráfico. Se dice que Spielberg leyó por primera vez a Tintín en 1983, y además en francés. A pesar que no entendía muy bien el idioma le sorprendió el tipo de imágenes, las cuales son inherentes al cine. Se ven como guiones de películas, puesto que están bien trabajados los primeros planos, las tomas telescópicas, los cortes abruptos y las secuencias de acción.
Una explicación para ello podría ser que su creador creció viendo películas mudas. Quizá por eso sus dibujos fluyen en escenas, carecen de sentimentalismo y combinan muy bien la sencillez y los detalles precisos. “Los coches y los aviones son tan cuidadosamente presentados que pueden identificarse por marca y modelo”, afirma The New York Times. A ello se puede añadir el parco uso de las sombras y los pocos trucos de perspectiva. Incluso algunos encuentran un cierto parecido con el trabajo de Andy Warhol y Roy Lichtenstein.










